
Pilar González Arroyo
1965, Ciudad de México
La obra de Pilar es diversa y profunda a la vez, cada obra es un juego entre la búsqueda y la experimentación a través de los elementos estéticos. El color, es el elemento angular en la creación de sus piezas pictóricas que, por la variedad de sus técnicas y referencias simbólicas, nos exponen a un amplio espectro de estados existenciales. La sensación visual de profundidad en su plástica es lograda por la cantidad de capas de tintes traslúcidos de diferente viscosidad más que por el juego del volumen y la perspectiva. Éstos son consecuencia de un tratamiento cromático abierto, fluido y orgánico; sensible y atento al trabajo de la propia materia sin apuro ni convicción. Junto con el color, la luminosidad, es el elemento con el que concreta atmósferas en las que se conjugan referencias figurativas y abstractas con memorias y sensaciones difíciles de descifrar; su trabajo ahonda en la expresividad de aquello de lo que no se es del todo consciente. El alcance de su propuesta corresponde a la mirada y contemplación de cada observador.